29 febrero, 2024

Esencial: Prevención y Consejos contra la Deshidratación

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El líquido vital para regular la temperatura y nutrir el cuerpo es fundamental para prevenir problemas de salud. Aquí te explicamos cómo la falta de hidratación puede ser un peligro oculto y ofrecemos consejos para evitarla.

Con el aumento de las temperaturas, el cuerpo humano demanda más agua. Este elemento esencial no solo ayuda a mantener la temperatura corporal, sino que también cumple otras funciones vitales.

El agua constituye la mayor parte del cuerpo humano, variando en función de la masa muscular y la grasa corporal, llegando a representar aproximadamente el 70% del peso total. Su función es continua y dinámica, y dado que no se almacena, es necesario reponerla constantemente. La sensación de sed es el primer indicativo de que estamos empezando a deshidratarnos.

La sed surge cuando hay un desequilibrio en la cantidad de agua que entra y sale del cuerpo; esto puede ser por un consumo reducido o por una pérdida excesiva de este líquido. Es vital reemplazar el agua perdida de inmediato. Ciertas edades requieren una atención especial a este aspecto.

¿Quiénes son más vulnerables a la deshidratación?

Niños: Aún no han desarrollado completamente su sensación de sed, lo que puede hacer que no sientan la necesidad de beber suficiente agua.

Personas mayores: Con la edad, la capacidad de regular la temperatura y percibir la sed disminuye. Una ingesta insuficiente de líquidos puede reducir el volumen de orina, acumulando residuos en el organismo, lo que los hace más propensos a la deshidratación.

Embarazadas y lactantes: Necesitan un mayor consumo de líquidos debido a los cambios hormonales y el aumento de peso relacionado con el agua durante el embarazo.

¿Cuánto líquido necesitamos?

En condiciones normales, es decir, sin pérdida excesiva de líquidos, se recomienda beber al menos dos litros de líquido al día. Esta cantidad se puede obtener a través de una variedad de alimentos y bebidas. Algunas «fuentes de agua» incluyen:

  • Agua pura, agua con gas o soda;
  • Jugos y gaseosas light, aguas saborizadas light;
  • Infusiones sin azúcar, gelatinas light, caldos light;
  • Frutas, vegetales, leche y yogur son alimentos con alto contenido de agua.

Consejos para una hidratación adecuada

Además de conocer los grupos de riesgo y las fuentes de hidratación, hay cuatro puntos clave para mantenerse hidratado de manera adecuada:

  1. No esperar a tener sed para beber líquidos;
  2. Mantener siempre a mano una botella de agua, ya sea en la mochila, el bolso, el trabajo, la universidad o en casa;
  3. Hidratarse antes, durante y después del ejercicio es fundamental. Beba de 500 a 600 ml de agua una hora antes del ejercicio, hidrátese gradualmente con pequeños sorbos durante la actividad física, y consuma agua posteriormente para reponer los líquidos perdidos;
  4. Limitar el consumo de alcohol: este no solo tiene efectos negativos en la salud general, sino que también incrementa la temperatura corporal y eleva el riesgo de deshidratación.

Riesgos de una baja hidratación en el organismo

La hidratación adecuada es vital. La falta de líquidos en el cuerpo no solo puede causar sensación de debilidad y fatiga, sino que también a largo plazo, quienes no se hidratan adecuadamente pueden presentar altos niveles de sodio en la sangre.

Esta condición aumenta el riesgo de sufrir accidentes cerebrovasculares, hipertensión, insuficiencia cardíaca y problemas renales. Con el tiempo y la edad, el cuerpo tiende a deshidratarse, pudiendo llegar hasta un 50% de deshidratación.

Aunque el cuerpo puede sobrevivir varias horas o días sin comida, gracias a las reservas de grasa, no ocurre lo mismo con el agua. Por ello, mantenerse hidratado es una cuestión crítica para la supervivencia.

Los signos de necesidad de hidratación incluyen boca seca, piel reseca, mareos y falta de interés en las actividades. Un consejo práctico para aumentar el consumo de agua diario es beber un vaso grande al levantarse y lavarse los dientes, y otro antes de acostarse. Con esto, ya habrá consumido medio litro antes de salir de casa. Además, es recomendable beber otro vaso de agua si se está activo durante el día.

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