14 junio, 2024

X-59 de NASA: Revolucionando los Vuelos Supersónicos

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La NASA, la agencia espacial de Estados Unidos, se está alistando para un momento trascendental en la aviación. Este viernes, presentará el X-59, su prototipo de avión supersónico. El diseño de esta aeronave tiene como meta transformar los viajes de alta velocidad y se pondrá a prueba para verificar si se ha conseguido atenuar los ruidos intensos típicos de esta tecnología.

El ensayo del X-59 está programado para este viernes 12 de enero a las 4 p.m. ET (2100 UTC, 6PM hora de Argentina, 3PM hora de México) desde Palmdale, California.

Este innovador avión, de 30 metros de largo y 4,27 metros de alto, podrá volar a una altitud de crucero de 16.764 metros y alcanzar una velocidad de Mach 1.42, que corresponde a 1.760 kilómetros por hora. Para referencias, la velocidad supersónica se alcanza al superar los 1.234 kilómetros por hora, o Mach 1.

Los diseñadores del X-59 aseguran que, a diferencia de los aviones supersónicos tradicionales, este no generará un estallido sónico impactante sino un ruido apenas perceptible para quienes estén en tierra. Cuenta con un sistema de visión externa en HD y un motor ubicado en la parte superior de su cola, además de alas diseñadas para un ingreso más suave en la atmósfera.

Las pruebas del avión se realizarán en áreas urbanas de Estados Unidos para evaluar su desempeño y asegurar que el ruido generado sea mínimo para los habitantes.

La NASA ha descrito al X-59 como un modelo excepcional, capaz de volar a velocidades supersónicas mientras produce un “golpe sónico” discreto, en contraposición al fuerte estruendo asociado habitualmente con estos vuelos.

El X-59 es fruto de la colaboración entre la NASA y Lockheed Martin Skunk Works, y es clave en la misión Questst de la NASA. Esta iniciativa busca disminuir significativamente los tiempos de viaje al hacer viables los vuelos supersónicos sobre tierras habitadas.

Desde 1973, Estados Unidos tiene una prohibición de vuelos supersónicos comerciales sobre zonas pobladas debido al ruido extremo que generan. La NASA ha estado investigando cómo evitar este impacto acústico.

El proyecto aspira a abrir las puertas a los vuelos supersónicos transoceánicos, con la posibilidad teórica de reducir el tiempo de viaje de Nueva York a Londres a menos de dos horas, comparado con las más de siete horas que toma actualmente un vuelo comercial.

“Definitivamente estamos listos para marcar un hito en la historia de la aviación supersónica, transformando los viajes aéreos sobre la tierra en experiencias doblemente rápidas, pero también seguras, sostenibles y notablemente más silenciosas que en el pasado”, declaró Peter Coen, el Gerente de Integración de la Misión Questst de la NASA, en un anuncio hecho en abril.

Una vez que el avión esté completamente funcional y supere todas las pruebas requeridas, la NASA planea exhibirlo en diversas ciudades de Estados Unidos para el 2026, con el fin de recoger opiniones del público sobre el nivel de ruido que emite. Este será un avance importante, ya que ayudará a medir mejor la aceptabilidad del sonido de esta tecnología.

“La posibilidad de levantar la prohibición de vuelos supersónicos sobre áreas terrestres es realmente estimulante”, expresó Catherine Bahm, gerente de Low Boom Flight de la NASA. “Esa es la visión que el X-59 podría hacer realidad”, agregó.

El primero en romper la barrera del sonido en un avión fue Chuck Yeager en 1947, a bordo del Bell X-1, uno de los pioneros en la serie de aviones experimentales conocidos como aviones-X.

Si todo transcurre sin contratiempos y el público percibe los golpes sónicos como tolerables, las autoridades podrían relajar las restricciones a los vuelos supersónicos comerciales sobre tierra. Sin embargo, los expertos creen que aún faltan varios años para que estos vuelos se vuelvan habituales. David Richardson, ingeniero de Lockheed Martin, indicó a CBS News que para el 2035 podríamos ver vuelos supersónicos comerciales sobre tierra como una realidad.

Inicialmente, se esperaba que este avión experimental hiciera su primer vuelo de prueba el año pasado, pero la NASA requirió más tiempo para asegurar el correcto funcionamiento de sus sistemas y solucionar problemas intermitentes en algunos de sus ordenadores. A pesar de estos contratiempos, el X-59 ha sido sometido a rigurosas pruebas estructurales y en tierra.

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